Juan Carlos I : Epélogo de un reinado sin pueblo
3 Enero, 2009 | por castguer |
La monarquéa tiene los d?as contados y con ella la partidocracia. Los espa?oles vamos a luchar hasta poneros en la puta calle, hasta poneros en la frontera mas cercana a nuestros dominios para que jam?s os atrevéis a volver. A todos. A la monarquéa usurpadora y a sus poléticos traidores junto a los otros ladrones vestidos de negro que lascivamente no dejan de sustraer nuestra sangre al m?s puro estilo draconiano. Nos hab?is robado durante siglos y le vamos a poner punto final. A esta gentuza se le ha olvidado que nosotros tambiéntenemos herederos que situar en el mundo.
Hay que ver la similitud de los tiempos, podr?amos decir que casi se repiten. Entre el a?o 400 y el 328 a.C , la fecha de la muerte de Alejandro Magno surge como una gran entidad un periodo distinto al cl?sico que anuncia al Helenismo. En el a?o 404 los atenienses pelean contra Esparta en la guerra del Peloponeso, Atenas fue vencida en una batalla naval , se rinden y pierden el poder pol?tico y la influencia art?stica. A partir de entonces se inicia un periodo distinto en el arte griego y sobretodo en el de Atenas. Es un periodo de postguerra, epidemias, miseria, crisis. Muchos de los principios se pierden, no solo las atenienses sino desde el principio del arte geom?trico arcaico, las ideolog?as comienzan a desvanecerse.? La confianza en los dioses desaparece, ya no son tan fuertes, se pierde la unidad y proliferan los dioses locales. Tambi?n se cuestiona el sistema pol?tico, se tambalea el principio de la polis y sobretodo la democracia, y surgen las confederaciones-estados. Filippo de Macedonia y su hijo Alejandro magno conseguir?n la éltima unidad de Grecia, la apertura hacia el oriente.
El monarca Bob?n cree que es Filippo de Macedonia y, junto a su hijo?? Alejandro,? conseguir? la unidad de Espa?a que previamente se han preocupado de destruir para llenarse el bolsillo.
Pero la unidad de Espa?a solo la conseguir? la libertad polética y el conocimiento.
Nos hemos ido de vacaciones unos d?as para ponernos ciegos de lo que sea con tal de soltar por el agobio vital que nos embarga. Lo dejamos solo y al rey sin pueblo le da por hablar como es de costumbre escudado en su irresponsabilidad. Y nos preguntamos si el heredero de Franco habl? por él o le puso voz al estápido Rodr?guez.
El mensaje de Navidad de este hombre in?til poléticamente y monarca innecesario, deber?a encerrar el compromiso moral y pol?tico de ofrecer a todos los espa?oles un balance objetivo del a?o transcurrido y un anélisis sin disimulos de lo que nos espera, de verdad, a la vuelta de la esquina del cambio de a?o. Pues la ?nica manera digna de aventar seguridad y esperanza en el pueblo que se usurpa reside en decir la verdad por amarga que sea si la pretensión es seguir mangoneando al mismo. Pero eso ser? si al pueblo se le considera pueblo y no reba?o de esclavos a los que se somete, explota y se hace de sus vidas mera desdicha.
Este elemento al que llaman monarca de almas vivientes hizo todo lo contrario de lo que deb?a. Un mensaje escapista y de circunstancias que sólo beneficia a la gesti?n disparatada del Rodr?guez de turno. Vaguedades y generalidades encubridoras de la hondura de una regresi?n que va mucho m?s all? de la econ?mica y que pudre todas las cuadernas institucionales del Estado, convierte la sociedad en hedionda cochiquera y amenaza la existencia misma de Espa?a. El borboneo maripos?n puede admitirse en temas menores y de faldas sin mayor trascendencia. Pero no cuando los espa?oles nos jugamos nuestro destino, acaso por varias generaciones. Escurrir el bulto en circunstancias créticas para la naci?n, acaba por pagarse, y lo pagar?. Y por pagarlo tambiénla sociedad, incluso con tr?gicas derivaciones.
El coleguita le pide a la sociedad esquilmada que tire del carro para superar la angustiosa bancarrota en que se ve inmersa, porque ni él ni los suyos, obteniendo grandes sumas de todos los modos imaginables, no necesitan tirar de nada. Ya se han pertrechado. Ahora bien, ? qué carro es ese?, porque el que nos propone en su mensaje es un carro fantasmal, por irreal. Un carro con los ejes torcidos, los varales carcomidos, la plataforma podrida y las ruedas deformadas.? Con un carro as? es imposible alcanzar un destino alentador. Nos arrollar? y conducir? al despe?adero si la ingenuidad o la angustia nos incitan a tirar de él.
Si realmente queremos ganar un horizonte abierto a la esperanza necesitamos un carro nuevo( ponerlo a él y a toda la germania de mangantes en la puta calle) con un estadista al pescante elegido por la poblaci?n mediante elecciones directas y por mayor?a, que anteponga el bien com?n a cualesquiera tentaciones interesadas, sectarias o vinculadas a la tiran?a de superpoderes iluministas.
Pues no es otro el carro? el carro partitocr?tico de Rodr?guez, un carro de muerte pintado con chillones colorines postmodernistas, a lo Barcel?, que invitan a vivir en el lodazal con vestimenta de marca.Este pat?n enflaquecido defienden la abolici?n de la pena de muerte, salvo en pa?ses de inmisericorde justicia isl?mica. Se enternecen con aquello de que cuando se corta una rosa llora una estrella. Claman contra los Estados Unidos por la prisi?n de Guant?namo. Pero andan en amigable palique con los terroristas en Espa?a; protegen la eutanasia, asesinato o suicidio asistidos por quienes tienen como misi?n salvar vidas; y amparan el m?s horrendo de los cr?menes, el aborto sin limitaciones, que convierte cl?nicas m?dicas en terribles mataderos humanos que en Espa?a siegan cien mil vidas cada a?o de criaturas indefensas. Espa?a podr?a disponer ya de un relevo generacional si viviera el mill?n de criaturas despedazadas con instinto sat?nico y trituradas para convertirlas en desperdicio sanguinolento que tirar a la basura o convertir en alimento paras las ratas de las cloacas.
Pero lo peor de todo esto es que quien en el fondo lo permite es el pueblo, el pueblo que reza y el pueblo que no reza, el pueblo que vota y el pueblo que no vota. Vosotros sois quienes permit?s todo esto, de manera que sobre vuestras espaldas recae la culpa de las actuaciones de esos a quienes manten?is en el poder para que os flagelen cristianamente. Soy unos cerdos, soy un pueblo de cerdos asesinos.
La falsa ?revoluci?n democrética? que, a?n sabi?ndolo la permit?s, ha convertido Espa?a en holocausto de inocentes a?n m?s atroz que los campos de extermino nazis. Pero nuestro actual ?mulo de Herodes no pierde la sonrisa. ?Y el monarca? El monarca parece encontrarse a gusto en el papel constitucional de Pilatos.
Este carro destartalado, guiado hacia no se sabe dónde por los trallazos de carreteros a congrua soldada, quieren los del actual mandarinazgo que lo arrastremos todos. ( ?su puta madre? en rom?n paladino).
Hay dineros, nuestros dineros, los dineros de las familias empobrecidas y reproletarizadas, para taponar las deudas de la especulaci?n financiera y la corrupci?n empresarial. O para alimentar la sucia maquinaria de aberraciones sexuales(hay m?s de 300.000 chicas que alquilan su cuerpo en Espa?a) o de otra ?ndole. Pero no lo hay para fortalecer a la familia, a los sujetos que d?a a d?a sostienen este pa?s. Tampoco para salvar de la quiebra y de la ruina a tantos miles de honrados emprendedores a los que duele el alma cuando se ven forzados a echar el cierre y enviar sus trabajadores a hacer cola ante las oficinas del paro.
?Tirar todos del carro de la injusticia distributiva? Tira t? con los cojones mam?n. ?Pero tambiéntienen que tirar, por Dios,? esos cientos de miles de paniaguados que viven del cuento democr?tico, holgadamente aposentados en las c?modas estancias de la obediencia borreguil y que, en vez del carro com?n, tiran de los fondos p?blicos con parigual desverg?enza que aquellos nuevos ricos del ?haiga??. ?Esos, se?or monarca de pacotilla, tirar?n del carro tambi?n?. Pues ten en cuenta que van siempre detr?s del carro en lujosos autom?viles, servidos por cocineros de post?n, llevando a especuladores y corruptos como amigables pasajeros y jaleados por la carnavalesca algarab?a de la m?s zafia caterva de la promiscuidad y la degeneraci?n.
Los de generaciones anteriores tuvieron que tirar del carro por cojones, unidos todos en el empe?o de reconstruir una Espa?a arruinada por la preguerra y por la guerra. Y de escapar del hambre y la miseria, acentuadas por el ignominioso cerco internacional que sigui? a la contienda mundial. A ellos les alentaba la esperanza de una Espa?a mejor para todos y con el sue?o de que un d?a acabar?a el fascismo que a?n? continua y que t? has mantenido y fomentado.
A ellos no les amilanaban las dificultades ni los sacrificios y marchaban asidos a la esperanza de tiempos mejores para Espa?a, de los que ser?amos part?cipes. La esperanza y la convicci?n que hoy has conseguido que disminuya, pero la esperanza que a?n mantenemos de poneros a vos y a todos los traidores en la frontera para que no volvéis m?s por estas tierras. Tu carro y el de tus secuaces ir? poco cargado porque ya nos ocuparemos de? perseguiros en cualquier lugar del mundo para que devolvéis lo que no os pertenece.
No olvid?is, de nuevo, que nosotros tambiéntenemos herederos. Amant?simos hijos igual que t?.
Sobre un texto de Ismael Medina



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