?Ricos de todos los pa?ses, enriqueceos!
22 Diciembre, 2008 | por castguer |
Veamos la evoluci?n o fechor?as? de la movida llevada a cabo en el mundo occidental principalmente. por el neoliberamismo. De todas formas, en estos momentos hay ya suficiente gente trabajando en ocultar el fracaso del sistema bajo un manto de olvido.
Por qué es un error contemplar la crisis financiera de forma aislada
La actual crisis financiera, nadie lo discute, es la mayor crisis del capitalismo tras la primera crisis econ?mica mundial, hace m?s de 80 a?os. Esta crisis pone tambiénde relieve la crisis de los créticos del capitalismo. Cierto es que ?stos predijeron el curso actual de los acontecimientos, pero apenas se han ocupado de las consecuencias que habr?an de extraerse de la crisis en relaci?n con una polética emancipatoria. Es el momento de recuperar lo antes posible el tiempo perdido. Algo está claro: el ?paquete de rescate? de los gobiernos de la UE sólo conduce a que el capitalismo neoliberal salga indemne del trance.
Los neoliberales están poniendo todo su empe?o en mantener el control, sacrificando los peones necesarios para salvar el sistema. La culpa de todo la tendr?a la ?codicia desmedida? de algunos directivos. Y se pretende aplacar la ira popular con medidas in?tiles tales como la limitaci?n del sueldo de los directivos. En todas partes se habla de la ?codicia? de los directivos. Pero la codicia, se dice, es algo humano, una constante invariable; no habr?a, por tanto, alternativa al neoliberalismo.
Frente a esta campaña de distracci?n, es preciso que los créticos divulguen un anélisis claro de las fuerzas que han provocado la actual crisis. ?Se trata de una crisis del capitalismo financiero o es el propio orden financiero el que ha entrado en crisis, parte constitutiva del neoliberalismo que, a principios de los 70, sustituy? al keynesianismo? Todo apunta a esto éltimo.
Atreverse a m?s capitalismo
El neoliberalismo no es sólo el causante de la crisis financiera, sino tambiénde la creciente pobreza global, y del paro en masa. Es una estrategia polética de los millonarios y multimillonarios, de los grandes accionistas, de los especuladores a gran escala y altos ejecutivos al frente de consorcios empresariales y bancos, y de los capitalistas holgazanes que prefieren aumentar su capital mediante reducciones salariales y menor protecci?n social, antes que empleando m?s imaginaci?n, mayor esfuerzo y haciendo uso de la creatividad para adaptarse a las exigencias de la competencia econ?mica.
El neoliberalismo se ha extendido como un tumor cancer?geno y en todos los pa?ses ha puesto al borde de la existencia incluso a sectores de la clase media. En alianza con poléticos influyentes, compr?ndolos claro está, y con sus propagandistas? tambiéncomprados de los medios de comunicaci?n, los neoliberales han colocado a su gente en importantes instituciones como el FMI, el Banco mundial, la OMC o los bancos centrales. Se procuraron la bendici?n de los economistas neoliberales para sus proyectos y, con ello, un barniz cient?fico. La columna vertebral de esta estrategia la conform? no sólo la riqueza acumulada en abundancia, sino tambiénel enorme potencial de poder en instituciones nacionales e internacionales y en los medios, producto de la proliferaci?n de poderosos lobbies y de una democracia inexistente porque la masa no lo es de ciudadanos, sino de esclavos votantes de partidos politicos intyegrados en los respectivos estados que viven del presupuesto. Y eso tiene un precio.
A principios de los 70, los neoliberales entendieron que hab?a llegado la hora de dar el golpe, una vez que los keynesianos desaprovecharon la oportunidad de modernizar a Keynes desde una perspectiva social y ecológica a fin de responder al estancamiento y la inflaci?n (estanflaci?n) creativamente, con planes de inversi?n en medio ambiente, educaci?n y salud, as? como con una progresiva reducci?n del tiempo de trabajo. El neoliberalismo supo magn?ficamente llenar el vac?o. Se apropi? de valores positivos del movimiento del 68, tales como libertad individual y autodeterminaci?n, y los combin? con la ambici?n y el ego?smo para dar lugar a una filosofía del ?xito cuyo ?nico fin consist?a en hacer que el edificio te?rico neoliberal, sostenido sobre los cuatro pilares de la liberalizaci?n, flexibilizaci?n, desregulaci?n y privatizaci?n, fuera capaz de alcanzar un respaldo pol?tico mayoritario. Con el prop?sito de legitimar estos proyectos, les colg? la amable etiqueta de ?reforma?, para despu?s anunciar ?reformas econ?micas?, ?reformas del mercado de trabajo?, etc.
Cuando los neoliberales se refer?an a una radical liberalizaci?n, a una competencia sin trabas mediante la retirada del Estado del terreno de la economía, no se refer?an a la retirada de ese Estado suyo al que ahora recurren desvergonzadamente, sino al de los asalariados y los sindicatos, a fin de evitar planes de creaci?n de empleo y someter a partidos, gobiernos y parlamentos al credo: ?Atreverse a m?s capitalismo? (Friedrich Merz).
Veamos la evoluci?n en Alemania, por ejemplo. El pistoletazo de salida lo di?, no por casualidad, el ala conservadora del FDP, que ya no se mostraba social-liberal, sino neoliberal conservador. As?, siguiendo la l?nea marcada por el documento Lambsdorff, cuyo principal redactor fue Hans Tietmeyer, en 1982 se rompi? la coalici?n con el SPD, y el FPD se propuso como meta el Estado neoliberal, ya al lado del canciller Helmut Kohl, de la CDU. 17 a?os despu?s, con el documento conjunto de Schr?der y Blair, tambiénlos socialdem?cratas se pasaron al bando neoliberal. Los ricos se vieron animados a no esconder su riqueza, apaciguando su conciencia social con la nueva ética, que establece que sólo los ricos pueden invertir y crear puestos de trabajo. ?No hay derechas ni izquierdas, sólo una polética econ?mica moderna?, proclam? Gerhard Schr?der haciendo de ello bandera del SPD. Su giro al centro reflejaba la victoria del neoliberalismo, al que no le pudo suceder nada mejor que obtener la complaciente colaboraci?n de los nuevos ricos ?izquierdistas?, para desmantelar con ellos el Estado social. Resultado de ello fue la Agenda 2010, con la que los rojiverdes pusieron los fundamentos para los empleos precarios (m?s de ocho millones de trabajadores en la actualidad) y la degradaci?n de los desempleados por medio del sistema Hartz IV.
Mejor un trabajo mal pagado que ninguno
En una coyuntura en la que el paro aumenta y la gente teme perder su empleo, se pone en marcha la flexibilizaci?n del mercado de trabajo ?el segundo pilar de la estrategia neoliberal? bajo la excusa de que m?s flexibilidad y movilidad laboral son indispensables para un mayor crecimiento y acabar as? con el paro. El resultado es trabajo a un euro la hora para receptores del subsidio de desempleo y el dumping salarial (?mejor un trabajo mal pagado que ninguno?). Los asalariados se ven obligados a someterse a?n m?s que antes a los intereses del capital y aceptar un recorte cada vez mayor de los derechos sociales.
La desregulaci?n de los mercados financieros, el tercer pilar del neoliberalismo, que el FMI ?comit? central del neoliberalismo internacional? impuso en todo el mundo (en el sur, por medio del chantaje incluso), hizo que centenares de miles de millones de petrodélares excedentarios de los pa?ses de la OPEC, junto con los excedentes de capital de las multinacionales, ahora desviados de la econom?a real, vagabundearan por el mundo en busca de inversiones de alta rentabilidad. Estos flujos de capital monetario, estimulados por la desregulaci?n y la renuncia a unos tipos de cambio fijos, modificaron bruscamente la estructura y las reglas de juego del orden financiero internacional: los flujos financieros se desligaron de los flujos reales de mercanc?as y servicios.
Surgieron mercados monetarios, en parte virtuales, en los que diariamente se negociaban miles de millones de délares. A esto se sum? la actuaci?n de agencias financieras y de anélisis de riesgo que, con productos financieros tan intrincados como opacos tales como hedgefonds, derivados o certificados, arrastraron no sólo a bancos y cajas de pensiones, sino tambiéna grandes empresas que operan en la econom?a real como Siemens, Volkswagen y otras en una demencial espiral dentro del ficticio mundo de la especulaci?n financiera, con numerosas burbujas especulativas surgiendo unas de otras. Esto provoc? turbulencias sociales en pa?ses como M?xico, Argentina, Indonesia y tambiénRusia. El estallido de la burbuja financiera de los EE. UU., a mediados de 2007, que hizo que millones de personas perdieran su casa y que provoc? la quiebra del sistema financiero neoliberal internacional, represent? el punto élgido. Por éltimo, malabaristas de las finanzas especularon con productos alimentarios, petréleo y otras materias primas provocando tales tasas de inflaci?n que alimentos b?sicos como el arroz o el trigo se convirtieron en bienes de lujo para millones de personas hambrientas en Asia y ?frica.
El creciente endeudamiento de muchos Estados, debido a las rebajas fiscales para empresas y grandes fortunas, provoc? una intensa presi?n sobre los gobiernos para la privatizaci?n de bienes p?blicos como servicios postales, ferrocarriles y telecomunicaciones, suministro de agua y energ?a, instituciones educativas y sanitarias y, en general, servicios p?blicos esenciales ?el cuarto pilar del neoliberalismo?, a fin de crear nuevas posibilidades de inversi?n para los excedentes de capital.
Ha llegado la hora
Especialmente funestos para la econom?a real fueron los tremendos r?ditos, del 25% y m?s, que pudieron obtenerse por medio de fugaces transacciones financieras internacionales. De ese modo, el volumen creciente de transacciones no sólo aceler? la circulaci?n del capital, aument? la presi?n por maximizar los beneficios y provoc? la destrucci?n de puestos de trabajo; organizaciones empresariales y poléticos recibieron en bandeja argumentos para, sin ning?n reparo de tipo ?tico, reducir costes mediante rebajas salariales, desmantelar los sistemas de seguridad social, destruir puestos de trabajo mediante la subcontrataci?n y la deslocalizaci?n hacia pa?ses con sueldos m?s bajos, prolongar la jornada laboral y elevar la edad de jubilaci?n. El incremento de beneficios, debido al descenso de los salarios, produjo excedentes de capital adicionales que se sacaron de la econom?a real y fueron trasvasados al sector financiero.
Con ello se cierra en el capitalismo neoliberal el c?rculo entre liberalizaci?n de la economía, desregulaci?n de los flujos de capital, privatizaci?n de los bienes p?blicos y flexibilizaci?n del mercado laboral, por un lado, y redistribuci?n de la riqueza de los pobres a los ricos, por otro. Mediante una h?bil instrumentalizaci?n de la globalizaci?n, el neoliberalismo consigui? de un solo golpe poner a la defensiva a los Estados, sindicatos, partidos de izquierda ?en particular, la socialdemocracia?, declarar la guerra a las conquistas sociales del movimiento obrero y poner a los partidos conservadores y liberales al servicio de su estrategia redistributiva. El neoliberalismo se convirti? en una especie de contrase?a, en un eficaz c?digo con el mensaje: ?Ricos de todos los pa?ses, enriqueceos! Tambi?n a los pobres les ir? mejor si os hac?is m?s ricos. Por consiguiente, habr?a que frustrar el intento de las élites poléticas de hacer creer que las medidas de rescate representan un giro.
Esto sólo puede lograrse si se coloca al neoliberalismo en el primer plano del debate sociopol?tico, a fin de construir una amplia alianza polética antineoliberal en la que tambiénlo que el neoliberalismo llama clase media pudiera sentirse representada. Habr?a que parar los pies a los malabaristas de las finanzas anulando todas las leyes creadas para desregular los flujos financieros y prohibiendo los nuevos productos financieros. Tambi?n deber?a acabarse con los para?sos fiscales y dar marcha atr?s en la privatizaci?n de los bienes p?blicos.
Ha llegado la hora de formar un movimiento opositor para lograr una justa distribuci?n del trabajo mediante la reducci?n de la jornada laboral, una renta que garantice la existencia y no está sometida a controles humillantes, y un salario m?nimo fijado por ley. Estos objetivos, largo tiempo ocultos tras el velo neoliberal, deben figurar en el orden del d?a de la actividad polética.
Mohssen Massarrat
Demos: Pero claro, antes habr? que poner en la puta calle a todos los vividores del r?gimen mon?rquico/partitocr?tico que han servido durante m?s de 30 a?os para, liberalmente, robar a manos llenas en nombre de una falsa democracia.



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